La república de Kazajstán es el noveno país más grande del mundo, con una geografía diversa y espectacular y con numerosos lugares para visitar. Los bosques al norte se convierten de a poco en la estepa plana de las regiones más áridas que, al final, dan paso a los desiertos en el sur. Kazajstán es una tierra rica en minerales, con petróleo y grandes reservas de gas.
El Islam y el cristianismo son las religiones dominantes y, a pesar de la tolerancia de cultos, muchas personas no profesan ninguna creencia religiosa, como un antiguo vestigio de la era soviética. La característica sobresaliente del pueblo kazajo es la hospitalidad. Considerando la cultura nómada de larga data en el país, los extranjeros son tratados como invitados de honor. Tanto el respeto hacia los huéspedes y las personas mayores, como la tolerancia y la paz, son valores arraigados desde la infancia.
Almaty, en el este, es la ciudad más grande del país y la capital comercial. El hogar primitivo de la producción de manzanas a nivel mundial se remonta a esta región: de hecho, «alma» significa «manzana». A través de la gran ruta de la seda llegaron caravanas trayendo especias, porcelana, seda y la civilizadora influencia de Oriente en contraposición a la más indómita cultura occidental.
Un viaje en el tren nocturno hacia el oeste conduce al cosmódromo de Baikonur, sede del programa espacial ruso. En el pasado fue un lugar secreto, aunque actualmente Baikonur está abierto para los visitantes, siendo posible recorrer el lugar del nacimiento de los vuelos espaciales y visitar el complejo donde se puso en marcha la Estación Espacial Internacional.
A unas 100 millas al este de Almaty se encuentran las maravillas naturales del Parque Nacional Altyn-Emel. La región alberga animales raros como la cabra montesa de Siberia, antiguos túmulos escitas, pinturas rupestres de 3500 años de antigüedad y la garganta de Kyzyl-Auyz donde crece el «árbol de piedra», cuya corteza gruesa resiste el filo del hacha. El parque también contiene otro mundo «lunar» y el inolvidable «canto de las dunas”: cuando el clima es seco, el movimiento imperceptible de la arena suena con un sonido similar a las notas de un órgano. A raíz del aire seco la fricción de los granos produce una especie de vibración que electrifica el ambiente. La resonancia que se registra en el entorno resulta en potentes ondas de sonido perceptibles a varios kilómetros de distancia.
También se puede visitar el cañón Charyn, conocido como el hermano menor del Gran Cañón de Colorado, con profundas quebradas coloridas y espectaculares formaciones rocosas, perfectas para hacer senderismo, descenso de barrancos y rafting.