Panamá es un país de gran belleza cultural y natural. Debido a sus raíces es considerado históricamente como un punto de comercio significativo a nivel mundial y en la actualidad su horizonte se ha ampliado a otros campos, como el de bienes raíces y el turístico. Aún con toda su belleza ampliamente publicitada el país conserva algunos destinos secretos que rara vez va a encontrar en folletos o propagandas.

Isla Cañas, provincia de Los Santos: esta pequeña isla en la región de Tonosí es una joya por descubrir. Es el hogar de una próspera población nativa y el sitio de anidación de las enormes tortugas baulas.

Lago Bayano, provincia de Darién: es un lago gigante que se encuentra hacia el este, en el límite con Colombia. La prístina apariencia de sus aguas puede causar honda impresión incluso a los viajeros más experimentados. Aquí se puede explorar las cuevas que rodean el borde del lago, o descubrir cascadas ocultas como en la mayoría de los paraísos panameños.

Boca Brava, provincia de Chiriqui: se trata de una isla, situada frente a la costa de Boca Chica. Boca Brava cuenta con playas de arena blanca y una gran selva. Puede usted contratar a un barquero local para el día y explorar los alrededores de la costa o dedicarse a la pesca deportiva, que es considerada de primera clase. La cultura aborigen es muy rica en la isla, que está a sólo una hora de la capital provincial, la ciudad de David.

Playa Chiquita, provincia de Colón: la costa del Caribe en Panamá tiene un ritmo de desarrollo más lento que la del Pacífico, pero quedan ciudades maravillosamente pintorescas para disfrutar. Para ello hay que llegar hasta Portobelo en la provincia de Colón para encontrar esta hermosa zona de playa identificada por un pequeño pueblo de pescadores y un hotel. Se tarda 25 minutos en barco desde la zona más cercana de acoplamiento y se puede disfrutar de la calma del lugar, aguas cristalinas, el susurro del viento entre el follaje de las palmas y una cerveza en la playa.

Torio, provincia de Veraguas: Veraguas es el único lugar del mundo que une las costas de dos océanos diferentes. Se puede pasear por la península de Azuero y llegar a la tranquila ciudad de Torio para practicar surf y senderismo, ir a la playa o simplemente relajarse. Es de fácil acceso desde el centro de la ciudad de Santiago por un camino pavimentado. Hay una parada en una de las casas en la carretera que prepara pescado frito y se ofrece cerveza para beber.

La mejor manera de visitar estos lugares es viajando en automóvil, ya que las agencias de turismo no los incluyen en los paquetes turísticos.