En 1950 el primer vuelo alquilado aterrizó en una pequeña pista de aterrizaje en Mallorca, la más grande de las islas Baleares (con una extensión de 3 mil 640 kilómetros). El número de unidades de pasajeros que visita hoy este lugar es de alrededor de 10 millones, la mayoría en busca de tres elementos: sol, arena y mar, además se inunda con la población local que se calcula en 781 mil 600 personas (casi la mitad vive en la capital, Palma de Mallorca)

Sin embargo hay mucho más que playa en Mallorca, pues Palma es el principal centro de descanso y una parada de encanto. La costa noroeste, dominada por la Sierra Tramuntana es una hermosa región de olivares, bosques de pinos y ocres, junto con un litoral espectacular.

La mayoría de las playas de Mallorca se encuentran en las costas norte y este, aunque muchas han sido absorbidas por los desarrollos turísticos, aunque todavía se pueden encontrares lugares excepcionales. También hay una dispersión de playas a lo largo de la costa sur.

La capital, Palma de Mallorca, está en el lado Sur de la Isla y su bahía es famosa por sus puestas de sol.

Los lugareños se refieren a lo que está más allá de la capital como la Part Forana, el “fuera y aparte”. Una serie de grutas y bahías salpican la costa suroeste de corto plazo. La costa de punto más occidental de la isla está deshabitada y se llama Dragonera.

La espectacular Sierra de Tramuntana corre paralela a la costa noroeste y el Puig Major (mil 445 metros) es su punto más alto. La costa noroeste en gran parte se compone de dos bahías, la Badia de Pollenca y el más grande, Badia d´Alcudia.

La costa este es una cadena casi continua de bahías de arena y playas abiertas, lo que explica la evolución turística. La mayor parte de la costa sur está llena de acantilados rocosos interrumpidos por playas y el interior está compuesto en gran parte de la fértil llanura.